¡Oh tú, que estás prendado de la Alianza! La Bendita Belleza ha prometido a este siervo que surgirían almas que serían las personificaciones mismas de la guía y los estandartes del Concurso de lo alto, antorchas de la unicidad de Dios y estrellas de Su pura verdad, que brillarían en los cielos donde sólo reina Dios. Ellos darían vista a los ciegos y harían oír a los sordos; harían resucitar a los muertos. Harían frente a todos los pueblos de la tierra, defendiendo su Causa con las pruebas del Señor de las siete esferas.
Es mi esperanza que, en Su munificencia, haga surgir pronto a estas almas para que Su Causa sea ensalzada. La piedra imán que ha de atraer esta gracia es la firmeza en la Alianza. Agradece a Dios por ser muy firme entre los firmes.
Oh mi Dios, ayuda a Tu siervo a ensalzar la Palabra y a refutar lo que es ilusorio y falso, a establecer la verdad, a difundir los sagrados versículos, revelar los esplendores y hacer que alboree la luz de la mañana en los corazones de los justos.
Tú eres, verdaderamente, el Generoso, el Perdonador.
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