Los creyentes deben proseguir activamente la labor de la enseñanza, en todas las condiciones, puesto que las confirmaciones divinas dependen de ello. Si un bahá’í se abstiene de participar de forma plena, vigorosamente y de todo corazón en la labor de la enseñanza, indudablemente será privado de las bendiciones del Reino de Abhá. Aun así, esta actividad debe ser templada con sabiduría: no con aquella sabiduría que requiere que uno guarde silencio y se olvide de tal obligación, sino aquella que requiere que uno demuestre divina tolerancia, amor, bondad, paciencia, un buen carácter y hechos santificados. En resumen, anima a los amigos individualmente a enseñar la Causa de Dios y hazles notar este significado de la sabiduría, mencionado en las Escrituras, el cual es en sí mismo la esencia de la enseñanza de la Fe; mas todo esto debe hacerse con la mayor tolerancia, para que el auxilio celestial y la confirmación divina ayuden a los amigos.
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