Hemos oído que te propones embellecer tu casa de tiempo en tiempo con una reunión de bahá’ís, donde algunos de entre ellos se ocuparán en glorificar al Señor Todoglorioso. [...] Has de saber que, si llegas a realizarlo, esa casa terrenal se convertirá en una casa celestial, y ese edificio de piedra, en un congreso del espíritu.
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