¡Oh tú que tienes un corazón iluminado! Eres como la pupila del ojo, el manantial mismo de la luz, pues el amor de Dios ha derramado sus rayos sobre tu íntimo ser y has vuelto el rostro hacia el Reino de tu Señor.
Es intenso en Estados Unidos el odio entre negros y blancos, pero mi esperanza es que el poder del Reino los una en amistad, y les sirva de bálsamo curativo.
Que no consideren el color de un hombre sino su corazón. Si el corazón está lleno de luz, ese hombre está próximo al umbral de Su Señor; mas si no lo está, ese hombre es indiferente para con Su Señor, ya sea él blanco o negro.
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