Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh vosotras dos, bienamadas siervas de Dios! Sea lo que fuere que la lengua de un hombre hable, que lo pruebe con sus acciones. Si dice ser creyente, entonces, que actúe de acuerdo con los preceptos del Reino de Abhá.

Gracias a Dios, vosotras dos habéis demostrado la verdad de vuestras palabras por medio de vuestras acciones y habéis ganado las confirmaciones de Dios nuestro Señor. Cada día, con las primeras luces, reunís a los niños bahá’ís y les enseñáis las oraciones y súplicas. Ésta es una acción muy meritoria que produce gran alegría en los corazones de los niños: que cada mañana dirijan sus rostros hacia el Reino, hagan mención del Señor y alaben Su Nombre y, con la dulzura de sus voces, canten y reciten.

Estos niños son como plantitas, y enseñarles las oraciones es como dejar caer la lluvia sobre ellos, para que se vuelvan tiernos y frescos y soplen sobre ellos las suaves brisas del amor de Dios, haciéndoles estremecerse de alegría.

Os aguardan la bienaventuranza y un apacible refugio.