Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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Se ha puesto la gran Luz del mundo, otrora resplandeciente sobre toda la humanidad, y ahora brilla eternamente desde el horizonte de Abhá, Su Reino de inmarcesible gloria, y desde lo alto vierte esplendor sobre sus amados e inspira en sus corazones y almas el hálito de la vida eterna.

Sopesad en vuestro corazón lo que Él ha predicho en Su Tabla de la Divina Visión, la cual ha sido diseminada por todo el mundo. Allí Él dice: “Luego se lamentó ella exclamando: ‘Que el mundo y todo lo que en él existe sean una redención por Tus pesares, ¡oh Soberano del cielo y de la tierra! ¿Por qué Te has entregado en manos de los habitantes de esta ciudad prisión de ‘Akká? Acude a otros dominios, a Tus retiros de lo alto, donde jamás se ha posado la vista del pueblo de los nombres’. Sonreímos y callamos. Reflexionad sobre estas exaltadísimas palabras y comprended el propósito de este oculto y sagrado misterio”.

¡Oh amados del Señor! Cuidado, cuidado, no sea que vaciléis y dudéis. No dejéis que se apodere de vosotros el temor, ni estéis perturbados o consternados. Prestad atención, no sea que este calamitoso día debilite las llamas de vuestro ardor y extinga vuestras tiernas esperanzas. Hoy es el día de la tenacidad y la constancia. Bienaventurados aquellos que permanecen firmes e inmutables como la roca y que afrontan la conmoción y la tensión de esta hora tempestuosa. Ellos, ciertamente, serán los destinatarios de la gracia de Dios; ellos, ciertamente, recibirán Su divina asistencia y serán en verdad victoriosos. Ellos resplandecerán entre la humanidad con un fulgor que alaban y magnifican los moradores del Pabellón de Gloria. A ellos se les proclama esta llamada celestial, revelada en Su Libro Más Sagrado: “Que no se perturben vuestros corazones, oh pueblo, cuando se haya retirado la gloria de Mi Presencia y silenciado el océano de mi discurso. En Mi presencia entre vosotros hay una sabiduría, y en Mi ausencia hay otra, inescrutable para todos salvo Dios, el Incomparable, el Omnisciente. En verdad, os vemos desde Nuestro dominio de gloria y ayudaremos a quienquiera que se levante por el triunfo de Nuestra Causa con las huestes del Concurso de lo Alto y una compañía de Nuestros ángeles predilectos”.

El Sol de la Verdad, aquella Muy Grande Luz, se ha puesto en el horizonte del mundo, para surgir con imperecedero esplendor sobre el Dominio del Ilimitado. En su Libro Más Sagrado, Él hace un llamamiento a los firmes y constantes de entre Sus amigos: “Oh pueblos del mundo, no os consternéis cuando el sol de Mi belleza se haya puesto y el cielo de Mi tabernáculo esté oculto a vuestros ojos. Disponeos a promover Mi Causa y a exaltar Mi Palabra entre los hombres.