Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh verdadero amigo! En la escuela de Dios toma las lecciones del espíritu y aprende del Maestro del amor las verdades más recónditas. Investiga los secretos del Cielo y habla acerca de la abundante gracia y favor de Dios.

Aun cuando la adquisición de las ciencias y las artes es la mayor gloria de la humanidad, ello es así sólo a condición de que el río del hombre conduzca al ingente mar y obtenga su inspiración en el antiguo manantial de Dios. Cuando esto ocurre, entonces cada maestro es como un océano sin riberas, y cada alumno, una pródiga fuente de conocimiento. Si, entonces, la búsqueda del conocimiento conduce a la belleza de Aquel que es el Objeto de todo conocimiento, cuán excelente es esta meta; mas si no, una mera gota podría tal vez excluir al hombre de la anegante gracia, pues el saber trae consigo la arrogancia y el orgullo, y ello acarrea error e indiferencia para con Dios.

Las ciencias de este mundo son puentes hacia la realidad; entonces, si ellas no conducen a la realidad, no queda nada sino ilusión estéril. ¡Por el único Dios verdadero! Si el saber no es un medio de acceso a Él, que es el Más Manifiesto, entonces no es sino evidente pérdida.

Te incumbe adquirir las diversas ramas del conocimiento y dirigir el rostro hacia la hermosura de la Belleza Manifiesta, para que seas un signo de guía salvadora entre los pueblos del mundo y un centro focal de entendimiento en esta esfera de la cual están excluidos los sabios y su sabiduría, a excepción de aquellos que entran en el Reino de las Luces y llegan a estar informados del velado y oculto misterio, del secreto bien guardado.