Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh mi bienamada hija del Reino! La carta que habías escrito al Dr. Esslemont fue remitida por él a la Tierra del Deseo [Tierra Santa]. La he leído del principio al fin con la mayor atención. Por una parte, me emocionó profundamente, pues habías cortado tu hermosa cabellera con las tijeras del desprendimiento de este mundo y de la abnegación en el camino del Reino de Dios. Y, por otra parte, me sentí muy complacido, pues una hija tan amada ha demostrado tan grande espíritu de abnegación, que ha ofrendado una parte tan preciosa de su cuerpo en la senda de la Causa de Dios. Si hubieses solicitado mi opinión, de ninguna manera habría consentido que cortases tan siquiera una sola hebra de tus hermosos y ondulados rizos; es más, yo mismo habría contribuido en tu nombre para el Mashriqu’l-Adhkár. Esta acción tuya es, sin embargo, un testimonio elocuente de tu noble espíritu de abnegación. Tú, ciertamente, has sacrificado tu vida, y grandes serán los resultados espirituales que has de obtener. Ten confianza en que día a día progresarás y aumentarás tu firmeza y constancia. Las mercedes de Bahá’u’lláh te rodearán y las gozosas nuevas provenientes de lo alto te serán concedidas una y otra vez. Y aunque sea tu cabello lo que has sacrificado, serás colmada con el Espíritu, y aunque sea una parte perecedera de tu cuerpo lo que has ofrendado en el camino de Dios, con todo, encontrarás la Dádiva Divina, contemplarás la Belleza Celestial, obtendrás gloria imperecedera y alcanzarás la vida sempiterna.