Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh respetadas almas! Por la continua imitación de métodos antiguos y desgastados, el mundo se había vuelto oscuro como la noche sombría. Los fundamentos de las Enseñanzas divinas habían caído en el olvido; su meollo y su esencia habían sido totalmente olvidados y las gentes se aferraban a frivolidades. Las naciones, como harapos hacía tiempo gastados, habían caído en una lamentable condición.

En medio de esa oscuridad total despuntó el esplendor matinal de las Enseñanzas de Bahá’u’lláh. Él ha engalanado el mundo con una vestidura nueva y hermosa, y esa nueva vestidura la constituyen los principios que han descendido de Dios.

Ahora ha llegado la nueva época y ha renacido la creación. La humanidad ha asumido nueva vida. El otoño ha pasado y ha arribado la refrescante primavera. Todas las cosas se han hecho ahora de nuevo. Han renacido las artes y las industrias, hay nuevos descubrimientos en la ciencia y hay nuevas invenciones; hasta los detalles de los asuntos humanos, como la vestimenta y los efectos personales –incluso las armas–, todos ellos han sido igualmente renovados. Se han revisado las leyes y procedimientos de todos los gobiernos. La tónica de la época es la renovación.

Y toda esta innovación tiene su origen en las frescas efusiones de la maravillosa gracia y el favor del Señor del Reino, las cuales han renovado el mundo. Por tanto, las gentes deben ser completamente liberadas de sus viejas formas de pensar, para que toda su atención se concentre en estos nuevos principios, pues ellos son la luz de este tiempo y el espíritu mismo de esta época.

A menos que estas Enseñanzas se difundan con eficacia entre las gentes, y hasta que no desaparezcan y sean olvidados los viejos métodos, los viejos conceptos, este mundo del ser no hallará paz, ni reflejará las perfecciones del Reino celestial. Esforzaos de todo corazón por volver conscientes a los desatentos, por despertar a los que duermen, llevar conocimiento a los ignorantes, dar vista a los ciegos, hacer oír a los sordos y devolver la vida a los muertos.

Os incumbe mostrar tal poder, tal resistencia, que asombren a todos los observadores. Las confirmaciones del Reino están con vosotros. Sea con vosotros la gloria del Todoglorioso.