Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh colaboradores apoyados por los ejércitos que provienen del dominio del Todoglorioso! Bienaventurados sois, pues os habéis reunido a la sombra protectora de la Palabra de Dios y habéis encontrado amparo en la gruta de Su Alianza; habéis dado paz a vuestro corazón, construyendo vuestro hogar en el Paraíso de Abhá, y sois arrullados por las suaves brisas que soplan desde su origen, que se halla en Su amorosa bondad; os habéis dispuesto a servir a la Causa de Dios y a difundir Su religión por doquier, para promover Su Palabra y enarbolar en alto las banderas de la santidad por todas esas regiones.

¡Por la vida de Bahá! Ciertamente, el consumado poder de la Realidad Divina os infundirá las dádivas del Espíritu Santo y os ayudará a realizar una proeza como jamás ha contemplado el ojo de la creación.

¡Oh Sociedad de la Alianza! Ciertamente, la Belleza de Abhá hizo una promesa a los amados que son firmes en la Alianza: que Él reforzaría sus esfuerzos con el más sólido de los apoyos y los socorrería con Su triunfante poderío. Dentro de poco veréis cómo vuestra iluminada Asamblea habrá dejado signos y señales evidentes en las almas y en los corazones de los hombres. Aferraos a la orla del manto de Dios y dirigid todos los esfuerzos hacia la promoción de Su Alianza y a que brille cada vez más intensamente con el fuego de Su amor, para que vuestros corazones se estremezcan de alegría por los hálitos de la servidumbre que brotan del pecho de ‘Abdu’l-Bahá. Reanimad vuestro corazón, afirmad vuestros pasos, confiad en las sempiternas dádivas que serán derramadas sobre vosotros, una tras otra, desde el Reino de Abhá. Cuando quiera que os reunáis en esa radiante asamblea, sabed que los esplendores de Bahá brillarán sobre vosotros. Os corresponde buscar el acuerdo y estar unidos; os corresponde estar en estrecha comunión los unos con los otros, tanto de cuerpo como de alma, hasta que os asemejéis a las Pléyades o a una sarta de relucientes perlas. Así os estableceréis sólidamente; así prevalecerán vuestras palabras, vuestra estrella brillará y serán consolados vuestros corazones. [... ]

Cuando entréis en la cámara del consejo, recitad esta oración con el corazón palpitante de amor a Dios y la lengua purificada de todo lo que no sea Su recuerdo, para que el Todopoderoso os ayude bondadosamente a lograr la victoria suprema:

¡Oh Dios, mi Dios! Somos siervos Tuyos que nos hemos vuelto con devoción hacia Tu Santo Rostro, y nos hemos desprendido de todo menos de Ti en este glorioso Día. Nos hemos reunido en esta Asamblea Espiritual, unidos en nuestros pareceres y pensamientos, armonizando nuestros propósitos para exaltar Tu Palabra entre la humanidad. ¡Oh Señor, nuestro Dios! Haz de nosotros señales de Tu Guía divina, estandartes de Tu exaltada Fe entre las gentes, siervos de Tu poderosa Alianza, oh nuestro Altísimo Señor, manifestaciones de Tu divina Unidad en Tu Reino de Abhá y estrellas resplandecientes que brillan sobre todas las regiones. ¡Señor! Ayúdanos a convertirnos en mares que se agitan con las olas de Tu maravillosa Gracia, arroyos que fluyen desde Tus Alturas todogloriosas, frutos excelentes del Árbol de Tu Causa empírea, árboles que se mecen en Tu Viña celestial con las brisas de Tu Munificencia. ¡Oh Dios! Haz que nuestras almas dependan de los Versículos de Tu divina Unidad, que nuestros corazones se regocijen con las efusiones de Tu Gracia, para que nos unamos como las olas de un solo mar y nos fundamos como los rayos de Tu Luz resplandeciente; para que nuestros pensamientos, nuestros pareceres y nuestros sentimientos se conviertan en una sola realidad que manifieste el espíritu de unión por todo el mundo. Tú eres el Magnánimo, el Munífico, el Conferidor, el Todopoderoso, el Misericordioso, el Compasivo.