¡Oh siervo del único Dios verdadero! En esta dispensación universal la maravillosa artesanía del hombre es considerada como adoración a la Resplandeciente Belleza. Piensa qué merced y bendición es que la artesanía sea considerada como adoración. En épocas anteriores se creía que tales menesteres eran equivalentes a ignorancia, cuando no un infortunio que impedía al hombre acercarse a Dios. Ahora bien, considera cómo Sus infinitas dádivas y abundantes favores han convertido el fuego del infierno en el venturoso paraíso y un montón de oscuro polvo en un luminoso jardín.
Les corresponde a los artesanos del mundo ofrecer a cada momento un millar de muestras de gratitud en el Sagrado Umbral y poner el mayor empeño en ejercer diligentemente su profesión, para que sus esfuerzos produzcan aquello que ha de manifestar la más grande belleza y perfección a los ojos de todos los hombres.
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