Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh siervo del Umbral de Bahá’u’lláh! Se ha recibido tu carta del 14 de junio de 1920. También se ha recibido una carta de algunos de los miembros del Comité de la Paz y se les ha escrito una respuesta. Entrégasela a ellos.

Es evidente que esa reunión no es lo que se suponía que sería, y que no puede ordenar y disponer los asuntos de la manera que es conveniente y necesaria. Sin embargo, sea como fuere, la materia de que se ocupan es, con todo, de la mayor importancia. La reunión de La Haya debiera tener tal poder e influencia como para que su palabra ejerciera efecto sobre los gobiernos y naciones. Señala a los respetados miembros allí reunidos que la Convención de La Haya que se llevó a cabo antes de la guerra fue presidida por el Emperador de Rusia, y sus miembros eran hombres de la mayor eminencia. No obstante, ello no impidió tan terrible guerra. ¿Cómo habrá de ser ahora? Pues en el futuro seguramente estallará otra guerra, más feroz que la última; ciertamente, no hay ninguna duda acerca de ello. ¿Qué puede hacer la Convención de La Haya?

Sin embargo, los principios fundamentales formulados por Bahá’u’lláh se extienden día a día. Entregadles la respuesta a su carta y expresadles el máximo afecto y amabilidad, y abandonadlos a su suerte. En todo caso, deberán estar complacidos con vosotros, y con su permiso podéis imprimir y distribuir aquella detallada epístola mía que ya ha sido traducida al inglés.

En cuanto a los esperantistas, entabla una relación amistosa con ellos. Cuando encuentres a uno de ellos con capacidad, comunícale las fragancias de la Vida. En todas las reuniones conversa acerca de las enseñanzas de Bahá’u’lláh, pues ello tendrá influencia hoy en día en los países occidentales. Y si te preguntan por tu creencia en Bahá’u’lláh, debes responder que Le consideramos como el más importante Maestro y Educador del mundo de esta época, y debes aclarar, explicándolo detalladamente, que estas enseñanzas sobre la paz universal y otros temas fueron reveladas por la pluma de Bahá’u’lláh hace cincuenta años, y ya han sido publicadas en Persia y la India y difundidas por el mundo entero. Al principio todos eran incrédulos respecto a la idea de la paz universal, considerándola un imposible. Además, háblales de la grandeza de Bahá’u’lláh, de los acontecimientos que tuvieron lugar en Persia y Turquía, de la sorprendente influencia que Él ejerció, del contenido de las Epístolas que dirigió a todos los soberanos y del cumplimiento de las mismas. Habla también la difusión de la Causa Bahá’í. Establece relación con el Comité de la Paz Universal en La Haya todo cuanto te sea posible, mostrándoles toda forma de cortesía.

Es evidente que los esperantistas son receptivos y tú estás familiarizado con su idioma y eres un experto en él. Comunícate también con los esperantistas de Alemania y de otros lugares. La literatura que hagas circular debiera sólo tratar de las enseñanzas. La diseminación de otra literatura no es recomendable por el momento. Es mi esperanza que las confirmaciones divinas te asistan continuamente. [...]

No te apenes por la apatía y la frialdad de la reunión de La Haya. Deposita tu confianza en Dios. Es nuestra esperanza que en medio de la gente el idioma esperanto tenga en adelante un poderoso efecto. Ahora tú has sembrado la semilla; es seguro que ella crecerá. Su crecimiento depende de Dios.