Alabado sea Dios, pues tu corazón está ocupado en la conmemoración de Dios, tu alma se regocija con las buenas nuevas de Dios y estás absorto en oración. El estado de oración es la mejor de las condiciones, pues el hombre está entonces en asociación con Dios. La oración ciertamente confiere vida, en especial cuando es ofrecida en privado y en momentos como la medianoche, cuando se está libre de las preocupaciones diarias.
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