Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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Hace veinte siglos, cuando apareció Cristo, aunque los judíos esperaban ansiosamente Su Venida y rogaban todos los días, con lágrimas en los ojos, diciendo: “¡Oh Dios!, apresura la Revelación del Mesías”, con todo, cuando apareció el Sol de la Verdad Le negaron y se levantaron contra Él con la más grande enemistad; crucificaron a ese divino Espíritu, el Verbo de Dios, y Le llamaron Belcebú, el maligno, como dice el texto del Evangelio. La razón de esto fue que ellos dijeron: “La Revelación de Cristo, de acuerdo con los textos de la Torá, debe ser testificada por ciertos signos y, en tanto que esos signos no hayan aparecido, aquel que pretenda ser el Mesías será un impostor. Entre esos signos está éste: que el Mesías vendrá de un lugar desconocido. Sin embargo, todos conocemos la casa de este hombre en Nazaret y ¿puede algo bueno salir de Nazaret? El segundo signo es que Él reinará con vara de hierro, es decir, que ha de actuar con la espada, y este Mesías no tiene siquiera un bastón de madera. Otra de las condiciones y signos es éste: que Él deberá sentarse en el trono de David y establecer la soberanía de David. Ahora bien, lejos de poseer un trono, este hombre no tiene ni siquiera una estera sobre la cual sentarse. Otra de las condiciones es la promulgación de todas las leyes de la Torá, y este hombre ha abrogado esas leyes y no ha respetado el sábado, y la Torá dice claramente que aquel que se llame profeta, haga milagros y quebrante el sábado debe morir. Otro de los signos es que en Su reinado la justicia estará tan avanzada que la virtud y la felicidad se extenderán del mundo humano al mundo animal: la serpiente y el ratón compartirán el mismo agujero, la perdiz y el águila el mismo nido, el león y la gacela pacerán juntos, y el lobo y el cabrito beberán del mismo manantial. ¡Mas, ahora, la injusticia y la tiranía reinan en Su tiempo de tal manera que Le han crucificado! Otra de las condiciones es que en los días del Mesías los judíos prosperarán y triunfarán sobre todos los pueblos de la tierra, pero ellos viven en la más grande humillación y esclavitud en el Imperio de los romanos. Entonces, ¿cómo había de ser éste el Mesías prometido por la Torá?”

Así fue como ellos rechazaron a aquel Sol de la Verdad, a pesar de que ese Espíritu de Dios era en realidad el Prometido de la Torá. Mas, como no comprendieron el significado de esos signos, crucificaron al Verbo de Dios. Ahora los bahá’ís afirman que los signos profetizados sí se cumplieron en la Manifestación de Cristo, aunque no en el sentido que entendían los judíos, puesto que la descripción de la Torá era alegórica. Por ejemplo, entre los signos está el de la soberanía. Los bahá’ís dicen que la soberanía de Cristo era celestial, divina, eterna, no una soberanía napoleónica, pasajera. La soberanía de Cristo ha estado establecida a lo largo de prácticamente dos mil años, perdura todavía, y por toda la eternidad ese Santo Ser será exaltado en un trono sempiterno.

De igual manera se han manifestado todos los demás signos, pero los judíos no los comprendieron. A pesar de que han transcurrido casi veinte siglos desde que Cristo apareció con divino esplendor, los judíos aún esperan la llegada del Mesías, considerándose a sí mismos como verdaderos y a Cristo como falso.