Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh tú, que eres firme en la Alianza y constante! Se me ha mostrado la carta que has escrito. [...] y las opiniones allí expresadas son muy loables. Incumbe a la Asamblea Espiritual Consultiva de Nueva York estar en completo acuerdo con la de Chicago, y estas dos asambleas de consulta deben aprobar en conjunto todo cuanto consideren apropiado para ser publicado y distribuido. A continuación deben enviar una copia a ‘Akká, para que sea aprobada aquí también, después de lo cual el material será devuelto para su publicación y circulación.

La cuestión de coordinar y unificar las dos Asambleas Espirituales, la de Chicago y la de Nueva York, es de máxima importancia, y una vez que se haya formado debidamente una Asamblea Espiritual en Washington, esas dos Asambleas también deberán establecer lazos de unidad con esta Asamblea. Para resumir, es el deseo de Dios nuestro Señor que los amados de Dios y las siervas del Misericordioso en Occidente se reúnan más estrechamente en armonía y unidad cada día que transcurre, y mientras ello no se logre, la tarea no avanzará. Las Asambleas Espirituales son, en su conjunto, el más efectivo de todos los medios para el establecimiento de la unidad y la armonía. Este tema es de máxima importancia; es éste el imán que atrae las confirmaciones de Dios. Tan pronto como la belleza de ese Amado Divino, que es la unidad de los amigos, se atavíe con los ornamentos del Reino de Abhá, es indudable que en breve esos países llegarán a ser el Paraíso del Todoglorioso y desde el Occidente los esplendores de la unidad esparcirán sus brillantes rayos sobre toda la tierra.

Nos estamos esforzando con el alma y el corazón, sin descansar ni de día ni de noche, sin aspirar a un momento de tranquilidad, por hacer de este mundo del hombre el espejo de la unidad de Dios. Luego, ¿cuánto más deben reflejar los amados de Dios esa unidad? Y esta acariciada esperanza, este anhelado deseo nuestro, se cumplirá ostensiblemente el día en que los verdaderos amigos de Dios se dispongan a llevar a la práctica las Enseñanzas de la Belleza de Abhá, ¡sea mi vida una redención para Sus amados! Una de Sus Enseñanzas es ésta: que el amor y la buena fe dominen de tal modo el corazón humano que los hombres consideren al desconocido como un amigo íntimo; al malhechor, como a uno de los suyos; al forastero, como a un ser amado; al enemigo, como a un compañero querido y cercano. A quien les quite la vida le llamarán conferidor de vida; a quien se aparte de ellos le mirarán como a alguien que vuelve a ellos; a quien niegue su mensaje, le considerarán como uno que reconoce su verdad. El significado de ello es que deben tratar a toda la humanidad como tratarían a sus partidarios, sus correligionarios, sus seres queridos y sus amigos íntimos.

Si una antorcha tal iluminare la comunidad mundial, encontraréis que la tierra entera exhalará fragancia, que habrá llegado a ser un paraíso de deleites y su faz será la imagen del alto cielo. Entonces la totalidad del mundo será una sola tierra natal; los diferentes pueblos, una única raza; las naciones de Oriente y Occidente, un solo hogar.

Es mi esperanza que tal día llegará, que tal esplendor relucirá y que tal visión será revelada en toda su plena belleza.