Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá
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Hoy en día, toda persona sabia, vigilante y precavida está despierta, y le son revelados los misterios del futuro que muestran que nada sino el poder de la Alianza puede remover y conmover el corazón de la humanidad, así como el Nuevo y el Antiguo Testamento expusieron por todas las regiones la Causa de Cristo, y eran el poder que latía en el cuerpo del mundo de la humanidad. Un árbol que tiene raíces da frutos, mientras que el árbol que no tiene, por muy alto y robusto que sea, finalmente se seca, perece y llega a ser un leño que sólo sirve para el fuego.
La Alianza de Dios es como un océano extenso e insondable. De él saldrá y se levantará una ola que arrojará a la orilla toda la espuma que se ha juntado.
Gracias a Dios, el más elevado deseo abrigado por las almas atentas es la exaltación de la Palabra de Dios y la propagación de las fragancias divinas. Éste es, ciertamente, el cimiento firme y seguro.
Ahora, como por la mañana, la luz del Sol de la Verdad se ha esparcido por doquier. Deben hacerse esfuerzos para que se despierten las almas dormidas, se pongan alertas los desatentos y las enseñanzas divinas, que constituyen el espíritu de esta época, lleguen a los oídos de las gentes del mundo, sean propagadas por la prensa y sean expuestas con brillo y elocuencia en las reuniones de los hombres.
La conducta de uno debe ser como la conducta de Pablo, y la fe, similar a la de Pedro. Esta brisa almizclada perfumará el olfato de las gentes del mundo y este espíritu hará resucitar a los muertos.
El hedor de la violación ha detenido sólo por un tiempo el movimiento hacia adelante de la Causa, pues, de lo contrario, las enseñanzas divinas inmediatamente se habrían difundido y penetrado en todas las regiones como los rayos del sol.
Te propones imprimir y publicar las discursos de ‘Abdu’l-Bahá que has recopilado. Esto es realmente muy aconsejable. Este servicio te hará adquirir un rostro refulgente en el Reino de Abhá y te hará objeto de la alabanza y gratitud de los amigos de Oriente y de Occidente. Pero debe hacerse con el mayor cuidado, para que se reproduzca el texto exacto y se excluyan todas las divergencias y alteraciones cometidas por anteriores traductores.
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