Hoy el Señor de las Huestes es el defensor de la Alianza, las fuerzas del Reino la protegen, las almas celestiales le ofrecen sus servicios y los ángeles del cielo la promulgan y difunden por doquier. Si se mira con perspicacia se ve que todas las fuerzas del universo, en último término, sirven a la Alianza. En el futuro ello se hará evidente y se pondrá de manifiesto. En vista de este hecho, ¿qué pueden lograr estas almas débiles y enclenques? No perduran las plantas robustas desprovistas de raíces y privadas de las efusiones de la nube de la misericordia. ¿Qué puede esperarse, pues, de las malezas endebles?[...]
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