Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh queridos amigos de ‘Abdu’l-Bahá! Se ha recibido vuestra bendita carta, informando de la elección de una Asamblea Espiritual. Mi corazón se ha regocijado al saber que, gracias a Dios, los amigos de esa región, con absoluta unidad, camaradería y amor, han celebrado esta nueva votación, y han logrado elegir a almas santificadas, que son favorecidas en el Sagrado Umbral y son bien conocidas entre los amigos como constantes y firmes en la Alianza.

Los representantes elegidos deben ahora disponerse a servir con espiritualidad y alegría, con pureza de intención, con fuerte atracción hacia las fragancias del Todopoderoso y sustentados debidamente por el Espíritu Santo. Que enarbolen el estandarte de la guía y, como soldados del Concurso de lo alto, exalten la Palabra de Dios, difundan sus perfumadas fragancias, eduquen las almas de los hombres y promuevan la Más Grande Paz.

En verdad, se han elegido almas benditas. En el momento en que leí sus nombres sentí un estremecimiento de alegría espiritual al saber que, gracias a Dios, han surgido en ese país personas que son siervos del Reino y están dispuestas a entregar sus vidas por Aquel que no tiene par ni semejante.

¡Queridos amigos míos! Encended esta Asamblea con el esplendor del amor de Dios. Hacedla resonar con la gozosa música de las sagradas esferas, hacedla prosperar con los alimentos servidos en la Cena del Señor, en la celestial mesa de banquetes de Dios. Reuníos con verdadera alegría, y recitad esta oración al principio de la reunión:

¡Oh Señor del Reino! Aunque nuestros cuerpos están aquí reunidos, nuestros corazones cautivos se ven transportados por Tu amor, y nos sentimos extasiados por los rayos de Tu faz resplandeciente. Aunque somos débiles, esperamos las revelaciones de Tu fuerza y Tu poder. Aunque somos pobres, sin bienes ni recursos, recibimos riqueza de los tesoros de Tu Reino. Aunque somos gotas, nos surtimos de las profundidades de Tu océano. Aunque somos motas de polvo, brillamos en la gloria de Tu Sol radiante.

¡Oh Tú que eres nuestro Proveedor! Haz descender Tu ayuda para que cada uno de los aquí reunidos se convierta en un cirio encendido, cada uno llegue a ser un centro de atracción, un emplazador a Tus reinos celestiales, hasta que finalmente hagamos de este mundo inferior el reflejo fiel de Tu Paraíso.

¡Oh queridos amigos míos! Incumbe a las asambleas de esas regiones relacionarse unas con otras y mantener correspondencia entre sí y, además, comunicarse con las asambleas de Oriente, para llegar así a ser medios de unión para el mundo entero.

¡Oh amigos espirituales! Tal debe ser vuestra constancia que si los malquerientes quitaran la vida a todo creyente y tan sólo quedare uno, éste, solo y sin ayuda, resistirá a todos los pueblos de la tierra y continuará difundiendo por doquier las dulces y santas fragancias de Dios. Por consiguiente, si os llegare de Tierra Santa alguna temible noticia, algún aviso de terribles acontecimientos, procurad no vacilar, no os desconsoléis ni os desalentéis. Más bien, disponeos inmediatamente, con férrea determinación, a servir al Reino de Dios.

Este Siervo del Umbral del Señor ha estado en peligro en todo momento. Está ahora en peligro. En ningún momento he abrigado esperanza alguna de seguridad, y es mi más caro deseo beber de la generosa y rebosante copa del mártir, y morir en el campo del sacrificio, deleitándome con aquel vino que es el más precioso de los dones de Dios. Ésta es mi más elevada esperanza, éste es mi más vehemente deseo.

Oímos decir que las Tablas de Ishráqát (Esplendores), Tarázát (Ornamentos), Bishárát (Buenas Nuevas), Tajallíyyát (Refulgencias), y Kalimát (Palabras del Paraíso) han sido traducidas y publicadas en esas regiones. En estas Tablas hallaréis un modelo de cómo ser y cómo vivir.