Entre los más grandes de todos los servicios que el hombre tiene posibilidad de ofrecer a Dios Todopoderoso está la educación e instrucción de los niños, tiernas plantas del Paraíso de Abhá, para que estos niños, criados por la gracia en el camino de la salvación, creciendo como perlas de divina munificencia en la concha de la educación, algún día adornen, cual joyas, la corona de gloria perdurable.
Sin embargo, es muy difícil emprender este servicio y más arduo aún tener éxito en ello. Espero que desempeñes bien esta importantísima tarea y que triunfes, convirtiéndote en emblema de la abundante gracia de Dios; para que estos niños, educados todos en las santas Enseñanzas, desarrollen una naturaleza como la de los perfumados aires que soplan por los jardines del Todoglorioso, y esparzan su fragancia alrededor del mundo.
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