¡Oh ave que dulcemente cantas acerca de la Belleza de Abhá! En esta nueva y maravillosa dispensación han sido rasgados los velos de la superstición y están condenados los prejuicios de los pueblos orientales. Entre ciertas naciones del Oriente la música era considerada censurable, mas en esta nueva época la Luz Manifiesta, en Sus Sagradas Tablas, ha proclamado explícitamente que la música, cantada o instrumental, es alimento espiritual para el alma y el corazón.
El arte del músico está entre aquellas artes que son dignas de máxima alabanza y conmueve los corazones de los acongojados. Por tanto, oh Shahnáz, toca y canta las santas palabras de Dios con maravillosos tonos en las reuniones de los amigos, para que el oyente se libre de las cadenas de la tristeza y la pena, y su alma salte de alegría y se humille en oración al dominio de Gloria.
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