Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh siervo de Dios! No te acongojes por las aflicciones y calamidades que te han sobrevenido. Todas las calamidades y aflicciones han sido creadas para que el hombre desprecie este mundo mortal, que es un mundo al cual está muy apegado. Cuando experimenta severas pruebas y penalidades, su naturaleza siente rechazo y desea el dominio eterno, que es un dominio purificado de todas las aflicciones y calamidades. Tal es el caso del hombre sabio: nunca beberá de una copa que al final sea repugnante, sino, por el contrario, pide una copa de agua pura y limpia. No prueba la miel que está mezclada con veneno.

Agradece a Dios que hayas soportado semejante prueba. Sé paciente y agradecido. Vuelve el rostro hacia el Reino divino y esfuérzate por adquirir características misericordiosas, llegar a ser iluminado y obtener los atributos del Reino y del Señor. Empéñate en volverte indiferente a los placeres de este mundo y sus comodidades, en permanecer firme y constante en la Alianza y en promulgar la Causa de Dios.

Éste es el motivo de la exaltación del hombre, el motivo de su gloria y de su salvación.