¡Oh Dios, mi Dios! Ilumina los rostros de Tus verdaderos amantes y apóyalos con las huestes angelicales del triunfo seguro. Afirma sus pasos en Tu recto camino y, por Tu antigua munificencia, ábreles las puertas de Tus bendiciones; pues ellos gastan en Tu camino lo que Tú les has conferido, resguardando tu Fe, poniendo su confianza en el recuerdo de Ti, ofrendando sus corazones por amor a Ti y sin negar lo que poseen en la adoración de Tu Belleza y en su búsqueda de maneras de complacerte.
¡Oh mi Señor! Ordena para ellos una porción abundante, una recompensa especial y un premio seguro.
En verdad, Tú eres el Sostenedor, el Auxiliador, el Generoso, el Munífico, el Eterno Conferidor.
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