Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

168

¡Oh dama del Reino! Alaba a Dios porque en esta edad, la edad de la Dispensación de Bahá’u’lláh, has sido despertada, has sido hecha consciente de la Manifestación del Señor de las Huestes. Todas las gentes del mundo están enterradas en las sepulturas de la naturaleza o dormitan, o son negligentes e inconscientes. Tal como dijo Cristo: “Es posible que venga cuando no os deis cuenta. La venida del Hijo del Hombre es como la entrada de un ladrón en una casa cuyo dueño está completamente inconsciente”.

En breve, mi esperanza es que por las mercedes de Bahá’u’lláh progreses diariamente en el Reino, llegues a ser un ángel celestial, confirmado por los hálitos del Espíritu Santo, y levantes una estructura que ha de permanecer eternamente firme e inconmovible. [...]

¡Estos días son muy preciosos; aprovecha esta oportunidad y enciende un cirio que nunca se extinga y que vierta su luz eternamente, iluminando el mundo de la humanidad!