Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá
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¡Oh siervo de Dios! Hemos visto lo que has escrito a Jináb-i-Ibn-Abhar y tu pregunta acerca del versículo: “Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil años completos, semejante hombre es de seguro un mendaz impostor”.
El significado de ello es que cualquier persona que, antes de mil años completos –años conocidos y claramente establecidos por el uso corriente y que no requieren interpretación– afirmase ser portadora de una Revelación directa de Dios, aun cuando revelase ciertos signos, tal hombre, con toda seguridad, ha de ser falso y un impostor.
Ésta no es una referencia a la Manifestación Universal, ya que está claramente expresado en las Sagradas Escrituras que deben llegar a su término siglos, es más, millares de años antes de que aparezca nuevamente una Manifestación semejante a esta Manifestación.
No obstante, es posible que, después del transcurso de mil años completos, ciertos Seres Santos sean facultados para transmitir una Revelación; sin embargo, ello no será a través de una Manifestación Universal. Por tanto, cada día del ciclo de la Bendita Belleza es en realidad equivalente a un año, y cada año de él es igual a un millar de años.
Considera, por ejemplo, el sol: su tránsito de un signo zodiacal al siguiente ocurre en un breve período, mas sólo después de un largo período llega a alcanzar la plenitud de su refulgencia, su calor y su gloria, en el signo de Leo. Primeramente debe completar una revolución entera a través de las demás constelaciones antes de entrar nuevamente en el signo de Leo para brillar en todo su esplendor. En sus otras estaciones no se revela en la plenitud de su calor y su luz.
Lo esencial es que, antes de que se complete el término de mil años, nadie debe atreverse a susurrar una sola palabra. Todos deben considerarse a sí mismos como pertenecientes a la categoría de súbditos, sumisos y obedientes a los mandamientos de Dios y a las leyes de la Casa de Justicia. Si alguien se desvía de los decretos de la Casa Universal de Justicia tanto como la punta de una aguja, o vacila en acatarlos, será, entonces, de los proscritos y expulsos.
En cuando al ciclo de la Bendita Belleza –los tiempos del Más Grande Nombre– no está limitado a mil o a dos mil años. [...]
Cuando se dice que el período de un millar de años comienza con la Manifestación de la Bendita Belleza y que cada día del mismo es un millar de años, el sentido es en referencia al ciclo de la Bendita Belleza, que en este contexto se prolongará a lo largo de muchas épocas en los tiempos venideros.
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