¡Oh tú que vuelves el rostro hacia Dios! Se ha recibido tu carta. De su contenido se desprende que tu deseo es servir a los pobres. ¡Qué mejor deseo que éste! Las almas que son del Reino desean ansiosamente prestar servicio a los pobres, compadecerlos, mostrar amabilidad a los desgraciados y hacer que sus vidas fructifiquen. Bienaventurado eres por tener tal deseo.
Transmite a tus dos hijos mi mayor afecto y cariño. Sus cartas han sido recibidas, mas, por falta de tiempo, no me es posible por el momento escribir cartas separadamente. Exprésales mi mayor afecto.
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