Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh tú, que estás atraído al Reino de Dios! Toda alma busca un objetivo y abriga un deseo, y día y noche se empeña en alcanzar su meta. Uno ambiciona riquezas, otro anhela la gloria y un tercero ansía la fama, el arte, la prosperidad y cosas semejantes. Sin embargo, al final, todos están condenados a la pérdida y al desengaño. En su totalidad dejan tras de sí todo cuanto es suyo y, con las manos vacías, parten al dominio del más allá y todos sus esfuerzos resultan ser en vano. Al polvo han de regresar todos, desnudos, deprimidos, descorazonados y en completa desesperación.

Pero, loado sea el Señor, tú estás ocupado en lo que te asegura una ganancia que perdurará eternamente; y eso no es sino tu atracción al Reino de Dios, tu fe, tu conocimiento, la ilustración de tu corazón y tu fervoroso empeño en promover las Divinas Enseñanzas.

¡Ciertamente, este don es imperecedero y esta riqueza es un tesoro que proviene de lo alto!