Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh amigos y siervas del Misericordioso! Se ha recibido una carta de la Asamblea Espiritual Local de Los Ángeles. Señalaba el hecho de que las almas benditas de California, como una montaña inmovible, están resistiendo el vendaval de la violación, y como árboles benditos han sido plantados en el suelo de la Alianza y son muy firmes y constantes. Por tanto, existe la esperanza de que, mediante las bendiciones del Sol de la Verdad, crezcan diariamente en firmeza y en constancia. Las pruebas de cada dispensación están en proporción directa a la grandeza de la Causa y, como hasta ahora no se ha celebrado una Alianza tan manifiesta, escrita por la Pluma Suprema, las pruebas son proporcionalmente más severas. Estas tribulaciones hacen flaquear a las almas débiles, mientras que a aquellas que son firmes no les afecta. Estas agitaciones de los violadores no son más que la espuma del océano, la cual es uno de sus rasgos inseparables; pero el océano de la Alianza se embravecerá y arrojará a la orilla los cuerpos de los muertos, pues no puede retenerlos. Y así se observa que el océano de la Alianza se ha embravecido una y otra vez, hasta expeler los cuerpos muertos, almas privadas del Espíritu de Dios, perdidas en la pasión y el yo, y que buscan el liderazgo. Esta espuma del océano no perdurará y pronto se dispersará y se desvanecerá, mientras que el océano de la Alianza se agitará y rugirá eternamente. [...]

Desde los primeros días de la creación hasta el presente, a lo largo de todas las dispensaciones divinas, no se ha celebrado una Alianza tan firme y explícita. En vista de este hecho, ¿es posible que esta espuma permanezca en la superficie del océano de la Alianza? ¡No, por Dios! Los violadores pisotean su propia dignidad, desarraigan sus propios cimientos y se sienten orgullosos de ser apoyados por aduladores que realizan un gran esfuerzo por hacer vacilar la fe de almas débiles. Pero esa acción no tiene ninguna importancia; es un espejismo y no agua, es espuma y no el mar, es niebla y no una nube, es ilusión y no realidad. Todo ello pronto lo veréis.

Loado sea Dios porque sois firmes y constantes; mostraos agradecidos pues, al igual que árboles benditos, estáis firmemente plantados en el suelo de la Alianza. Seguramente, todo aquel que sea firme crecerá, producirá nuevos frutos, y su frescura y su gracia aumentarán diariamente. Reflexionad acerca de todos los escritos de Bahá’u’lláh, ya sean epístolas u oraciones, y es seguro que os encontraréis con un millar de pasajes en los cuales Bahá’u’lláh ruega: “¡Oh Dios! Elimina a los violadores de la Alianza y derrota a los opresores del Testamento”. “Aquel que niega la Alianza y el Testamento es rechazado por Dios, y aquel que permanece firme y constante en él es favorecido en el Umbral de la Unicidad”. Semejantes dichos y oraciones abundan; referíos a ellos y conoceréis la verdad.

Nunca os deprimáis. Cuanto más os perturbe la violación, ahondad más en firmeza y en constancia, y estad seguros de que las huestes divinas habrán de triunfar, pues se les ha asegurado la victoria del Reino de Abhá. En todas las regiones se iza el estandarte de la firmeza y la constancia, y se arría la bandera de la violación, ya que sólo unas pocas almas débiles han sido apartadas por la adulación y los engañosos argumentos de los violadores, quienes exteriormente exhiben firmeza con el mayor cuidado, mas interiormente se dedican a agitar las almas. Sólo unos pocos de ellos, los cabecillas de aquellos que perturban y agitan, son visiblemente conocidos como violadores, mientras que el resto, por los medios más sutiles, engañan a las almas, puesto que en apariencia sostienen su firmeza y constancia en la Alianza, mas, cuando encuentran oídos que muestran interés, siembran secretamente la semilla de la sospecha. El caso de todos ellos se asemeja a la violación de la Alianza llevada a cabo por Judas Iscariote y sus seguidores. Considera, ¿ha quedado, después de ellos, algún resultado o algún rastro? Ni un solo nombre de sus seguidores ha quedado y, aun cuando algunos judíos se pusieron de su parte, es como si no hubiese tenido seguidores en absoluto. Este Judas Iscariote, el líder de los apóstoles, traicionó a Cristo por treinta monedas de plata. ¡Prestad atención, los que tenéis percepción!

Ahora estos insignificantes violadores seguramente traicionarán al Centro de la Alianza por la cuantiosa suma que, por los medios más sutiles, han mendigado. Han pasado treinta años desde que ascendió Bahá’u’lláh, y en todo ese tiempo estos violadores se han esforzado a más no poder. ¿Y qué han logrado? En todas las condiciones aquellos que han permanecido firmes en la Alianza han triunfado, mientras que los violadores se han topado con la derrota, con la desilusión y el abatimiento. Después de la ascensión de ‘Abdu’l-Bahá no quedará rastro de ellos. Estas almas son ignorantes de lo que habrá de suceder y están orgullosas de sus propias fantasías.

En resumen, oh amigos de Dios y siervas del Misericordioso. La mano de la munificencia divina os ha colocado sobre la cabeza una corona de piedras preciosas cuyas gemas han de brillar eternamente sobre todas las regiones. Agradeced esta dádiva, desatad vuestras lenguas en alabanzas y en acción de gracias, y dedicaos a la promulgación de las enseñanzas divinas, pues éste es el espíritu de vida y el instrumento de la salvación.