Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh tú, que expresas alabanzas a tu Señor! He leído tu carta, en la cual has manifestado asombro por algunas leyes de Dios, tales como aquella referente a la caza de animales inocentes, criaturas que no son culpables de ningún mal.

No te sorprendas por ello. Reflexiona acerca de las realidades intrínsecas del universo, las secretas sabidurías que encierra, los enigmas, las interrelaciones, las reglas que todo lo gobiernan. Pues cada parte del universo se vincula con todas las demás partes con lazos que son muy poderosos y que no admiten ningún desequilibrio ni aflojamiento alguno. En el dominio físico de la creación, todas las cosas se alimentan y sirven de alimento: la planta absorbe al mineral; el animal, al pacer, ingiere la planta; el hombre se alimenta del animal, y el mineral consume el cuerpo del hombre. Los cuerpos físicos son transferidos cruzando una barrera tras otra, de una vida a otra, y todas las cosas están sujetas a transformación y cambio, salvo únicamente la esencia de la existencia misma, ya que es constante e inmutable, y en ella se basa la vida de toda especie y género, de toda realidad contingente por la extensión de la totalidad de la creación.

Cuando examinas por un microscopio el agua que el hombre bebe, el aire que respira, ves que con cada inhalación el hombre absorbe gran abundancia de vida animal y que con cada sorbo de agua también ingiere una gran variedad de animales. ¿Cómo ha de ser posible detener alguna vez este proceso? Pues todas las criaturas se alimentan y sirven de alimento, y la estructura misma de la vida se apoya en este hecho. Si no fuera así, se disolverían los vínculos que entrelazan todas las cosas creadas dentro del universo.

Y, además, cuando una cosa es destruida y se descompone y es separada de la vida, es impulsada a un mundo que es mayor que el mundo que conocía antes. Deja, por ejemplo, la vida del mineral y avanza hacia la vida de la planta; luego abandona la vida vegetal y asciende hasta la del animal, a continuación de lo cual deja la vida animal y se eleva al dominio de la vida humana, y esto es por gracia de tu Señor, el Misericordioso, el Compasivo.

Ruego a Dios que te ayude a comprender los misterios que se hallan en el corazón de la creación y descorra el velo que hay ante tus ojos y los de tu hermana, para que te sea descubierto el secreto bien guardado y se te revele el misterio oculto tan claro como el sol del mediodía; que Él asista a tu hermana y a tu esposo para que entren en el Reino de Dios, y que te cure de todo mal, ya sea físico o espiritual, que a uno le ataca en esta vida.