Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh amada sierva de Dios! Se ha recibido tu carta y su contenido revela el hecho de que los amigos, con perfecta energía y vitalidad, se ocupan en la propagación de las enseñanzas espirituales. Esta noticia ha causado intensa alegría y felicidad. Pues cada época tiene un espíritu: el espíritu de esta era iluminada radica en las enseñanzas de Bahá’u’lláh. Pues ellas sientan los cimientos de la unicidad del mundo de la humanidad y promulgan la hermandad universal. Se basan en la unidad de la ciencia y la religión y en la investigación de la verdad. Sustentan el principio de que la religión debe ser la causa de amistad, de unión y armonía entre los hombres. Establecen la igualdad de ambos sexos y exponen principios económicos que son para la felicidad de las personas. Difunden la educación universal para que, tanto como les sea posible, todas las almas participen del conocimiento. Abrogan y anulan los prejuicios religiosos, raciales, políticos, patrióticos y económicos y similares. Las enseñanzas, que están diseminadas en todas las Epístolas y Tablas, son la causa de la iluminación y la vida del mundo de la humanidad. Quienquiera que las promulgue será ciertamente asistido por el Reino de Dios.

El presidente de la República, Dr. Wilson, sirve realmente al Reino de Dios, pues es incansable y se esfuerza día y noche para que se mantengan seguros y a salvo los derechos de todos los hombres, y para que tanto las naciones pequeñas como las mayores habiten en paz y comodidad, bajo la protección de la Rectitud y la Justicia. Este propósito, de hecho, es excelso. Confío en que la incomparable Providencia ayudará y confirmará a tales almas en todas las condiciones.