Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh amados de Dios y siervas del Misericordioso! Un importante número de eruditos opina que las variaciones entre las mentes y los distintos grados de percepción se deben a diferencias en la educación, la instrucción y la cultura. Es decir, creen que en su origen las mentes son iguales, pero que el adiestramiento y la educación dan como resultado las variaciones mentales y los diferentes niveles de inteligencia, y que tales variaciones no forman parte inherente de la individualidad, sino que son el resultado de la educación: que nadie tiene superioridad innata sobre otro. [...]

Las Manifestaciones de Dios están igualmente de acuerdo con el punto de vista de que la educación ejerce la más fuerte influencia posible sobre la humanidad. No obstante, afirman que las diferencias en el nivel de inteligencia son innatas; y este hecho es obvio y no merece discusión. Pues vemos que niños de la misma edad, del mismo país, de la misma raza, incluso de la misma familia e instruidos por la misma persona son, sin embargo, diferentes en cuanto al grado de comprensión e inteligencia. Uno progresará rápidamente, otro asimilará la instrucción tan sólo gradualmente, y un tercero quedará al nivel más bajo de todos. Pues por mucho que puláis una concha, no se transforma en una perla reluciente, ni se puede convertir un guijarro opaco en una joya cuyos deslumbrantes rayos iluminen el mundo. Nunca, con el cuidado y el cultivo, la coloquíntida y el árbol amargo se transformarán en el Árbol de la Bienaventuranza. Es decir, la educación no puede modificar la esencia interior del hombre, pero sí ejerce enorme influencia y con este poder trae a la luz todas las perfecciones y capacidades que están depositadas dentro de una persona. Un grano de trigo, cuando es cultivado por el labrador, produce una cosecha completa, y una semilla, por medio del cuidado del jardinero, crece hasta que llega a ser un gran árbol. Gracias a los afectuosos cuidados de un maestro, los niños de la escuela primaria pueden alcanzar los más altos niveles de realización; de hecho, sus beneficios pueden elevar a un niño insignificante a un exaltado trono. Así queda claramente demostrado que por su naturaleza esencial las mentes tienen capacidades diferentes, mientras que la educación también desempeña un papel importante y ejerce un poderoso efecto en su desarrollo.