En esta santa Causa la cuestión de los huérfanos reviste máxima importancia. Debe mostrarse la mayor consideración a los huérfanos; deben ser instruidos, adiestrados y educados. En especial, deben dárseles las Enseñanzas de Bahá’u’lláh por todos los medios y hasta donde sea posible.
Suplico a Dios que llegues a ser un buen padre y madre para con los niños huérfanos, reanimándolos con las fragancias del Espíritu Santo, para que lleguen a la edad de la madurez como verdaderos siervos del mundo del género humano y como brillantes cirios en la asamblea de la humanidad.
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